Sobre la ideología de género | Ética y ciudadanía

Date: 2017-12-24 01:43

(Las jóvenes feministas)… querían la libertad para diseñar sus familias presentes y futuras en una miríada de formas, sin penas: amar a mujeres u hombres, tener sexo con una persona una vez o varias, vivir con o sin hijos, tener hijos de forma artificial. Sólo cuando se puedan inventar familias de toda clase –sin miedo al ridículo o al auto-desprecio- la mujer puede esperar conseguir la individualidad genuina, más que la categorización como miembros cautivos de una clase de sexo/ género. (Ellen Herman, “Still Married After All These Years”, Sojourner: The Women’s Forum (Septiembre de 6995), p. 69s).

Gnosis Cristica | Página 3

Viví varios años en Francia, donde estudié cine. Sos la primera persona que encuentro y me sorprende la cantidad de coincidencias que tenemos. Me gustaría que charlemos y nos conozcamos.

La homosexualidad en la Edad Media | Maravillosísimo

Al ir desapareciendo Los Backstreets grandes, fueron quedando los jóvenes. Y quedaron las armas. Así se inició la nueva generación. Así empezó Cabañas. Así empezaron todos los chicos que, como él, se criaron idolatrando al que robó camiones blindados, al que tomó rehenes y salió en la televisión, o al que mató a un policía. En Fuerte Apache, los próceres no son Belgrano, San Martín, son los ladrones. Los ídolos como Tévez, son ídolos hasta los doce o trece años. Después no.

Periodismo narrativo en Latinoamérica | Recopilación de

Muchas mujeres quieren estar en casa pero se han visto forzadas a entrar en la población activa. De lo que no son conscientes muchas veces las mujeres es de que la presión económica sobre las mujeres no procede de fuerzas inexorables de mercado. Alguien ha planeado esto, lo ha orquestado, y está encantado de que las mujeres se vean  obligadas a entrar en la población activa. Las feministas de género dicen: “Hoy las mujeres tienen que trabajar”. Lo que no dicen es que ellas han estado trabajando para asegurarse de que toda mujer tenga que trabajar.

WEDO montó una campaña masiva para los derechos sexuales y reproductivos y la salud, argumentando que todo ser humano tiene derecho a vivir, lo que incluye un “derecho a la salud”, lo que incluye la salud sexual y reproductiva. Por tanto, si el aborto peligroso es una amenaza importante a la salud de las mujeres, el derecho de las mujeres a la salud incluiría el derecho a un aborto seguro y, para que el aborto sea seguro, tiene que ser legal. Siguiendo esta perversidad, llegaron a la conclusión de que el derecho a la vida da a las mujeres el derecho al aborto legal.

Pasaron muchos años antes de ver a mi madre como persona y antes de comprender que muchas de las fuerzas de su vida son patrones que comparten las mujeres. Como muchas hijas, supongo que no podía permitirme el lujo de admitir que lo que le había sucedido a mi madre no era personal ni accidental y por lo tanto me podría suceder a mí. (Gloria Steinem, Outrageous Acts and Everyday Rebellions (New York: Holt, Rinehart and Winston, 6988, p. 699).

La última vez que se vio estaba en Cartagena y contaba 89 años. Era Yamal un hombre grande y corpulento, apuesto como una estampa de turcos conquistadores, con un diente de tigre de Bengala colgado al cuello, de pelo largo y piel aceituna, descamisado, pantalones bombachos y cimitarra al cinto. Se paseaba por Cartagena como un personaje de las mil y una noches, de esos que roban princesas y atesoran joyas. Llegó al Corralito de Piedra en un día soleado de 6995 procedente de Curazao. Parado en el bauprés de un velero azul de velas hinchadas, timoneado por alguien recién conocido en las Antillas. Un tal capitán Morgan, inglés que nada sabía sobre barcos y huía de sus familiares porque querían meterlo en un ancianato.

Navegar por los distintos perfiles había sido todo un ejercicio de imaginación sociológica: cada dato era inevitablemente leído bajo un criterio de valoración (esto me gusta, aquello no tanto). Cada consumo cultural, vestimenta, opinión o preferencia listada estaba hablando de “algo más” cada uno de los datos encerraba un plus significante, para bien o para mal. Por ejemplo, si todos los varones argentinos estudiaran cine en Francia, eso dejaría de ser un dato distintivo, pero fue justo lo que más me llamó la atención cuando leí el correo de Jim.

Obligar a todas las mujeres a entrar en la población activa tiene otros efectos económicos. Aumenta la oferta de trabajadores, bajando así la demanda y bajando los sueldos. Si los hombres no pueden respaldar a sus familias con un simple sueldo, se obliga a más mujeres a entrar en la población activa, activando una espiral descendente. Cuando las mujeres de los países pobres son contratadas en la población activa por sueldos extremadamente bajos, los empleos se mudan a esos países y la posibilidad de los hombres de mantener a sus familias también se deteriora.

Bartleby 6 no es una metáfora del escritor, ni el símbolo de nada. Se trata de un texto de una violenta comicidad, y lo cómico siempre es literal. Se asemeja a las narraciones de Kleist, de Dostoievski, de Kafka o de Beckett, con las cuales forma una subterránea y brillante secuencia. No quiere decir más de lo que literalmente dice. Y lo que dice y repite es PREFERIRÍA NO HACERLO, I would prefer not to. 7 Es la fórmula de su glotia, y todos sus lectores fascinados la repiten. Un hombre delgado y pálido ha pronunciado esta fórmula que inquieta a todo el mundo. ¿En qué consiste la literalidad de la fórmula?

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